el diario de Willy Sifones


martes, abril 22, 2008

no se vayan todavía, que aún hay más
Como todos los años por estas fechas toca parada programada. Dos-tres-cuatro semanas como mucho. Lo justo para airearse, coger fuerzas, etc, etc.

Hasta entonces.

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martes, abril 15, 2008

normalidad temblorosa
La normalidad para mí es una línea recta. Algo que doy por supuesto y que discurre de manera imaginaria en paralelo con la línea del horizonte. A veces, los acontecimientos la sacuden con intensidades que van desde "perturbación ligera" a "temblor catastrófico". Cuando eso ocurre, cuando la línea de la normalidad se curva y pierde su paralelismo con la línea del horizonte entro en crisis con gran rapidez. Hoy la línea de la normalidad se ha combado de una manera tal que durante unos instantes la ví fracturada en dos partes. Como un imbécil, con cada trozo en la mano, me preguntaba cómo repararla, como devolverla a su condición anterior de línea inexistente que sólo se manifiesta cuando se rompe. Con el paso de las horas -la cosa ocurrió de mañana- la línea fue volviendo sola a su posición inicial. Sin embargo, antes de marcharme definitivamente la miré por el rabillo del ojo y presentaba un temblor ligero, una oscilación arrítmica, un vaivén levemente caótico, como si estuviera acumulando energías para un nuevo latigazo. Volví a casa de vuelta del trabajo. Me conecté a internet. Puse en Google "enfermedades típicas del profesor de secundaria". Buscaba algo parecido a una excusa. La primera referencia era un entrevista a una historiadora sobre la violencia escolar. La segunda era un post del blog "las corrientes salvajes" de septiembre de 2007. Sonreí para la pantalla. Mañana, cuando mire la línea, espero que esté como debería, rectísima, paralela al horizonte, un solo trazo tranquilizador. Mañana.

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domingo, abril 13, 2008

cosas que aletean
Mis alumnos poseen en su realidad una dimensión extra de la que yo (y casi toda la gente de cierta edad que me rodea) carezco. Cuando se mueven, cuando hablan, cuando se ríen o cuando gritan puede uno percibir a su alrededor una especie de aleteo. El aleteo de las posibilidades probables, el de las posibilidades improbables, el de las imposibilidades probables y el de las imposibilidades improbables. Las primeras suenan como: pan recién hecho crujiente, campanas de iglesia en mitad de una explanada una tarde de agosto, globos que explotan por hincharlos demasiado, hojas secas al ser pisadas en medio de un camino en pleno otoño. Las segundas suenan como: el frenazo de un coche instantes antes de un choque, una bombilla que explota al tirarla contra un muro, pisadas apresuradas bajando una escalera, un trozo de hielo que cruje al empezar a derretirse. Las terceras suenan como: las aspas de un helicóptero que ha empezado a caer, el silbido agudo de un proyectil en caída libre, el estampido sordo de una escopeta, las pisadas violentas de alguien que huye por un camino embarrado. Las cuartas suenan como: un perro que aúlla en mitad de la noche, el batir de alas de un ave pasado a cámara lenta en un documental sobre animales en la dos, el chirrido de un modem de 56 kb al conectarse a internet hace cinco años, la parte final de un disco de vinilo cuando la aguja pillaba ese tramo rayado. A mi alrededor ya sólo escucho, y cada día con un volumen sólo ligeramente superior al del día anterior, los aleteos del cuarto tipo. Empiezo a comprender algo horrible sobre lo imposible improbable y su tendencia inexorable a terminar teniendo lugar finalmente.

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miércoles, abril 09, 2008

frivolidad gratuita
Iba en el coche con a y m, discutiendo sobre el carácter melodramático de alguna gente (ejem) y m dijo "los melodramáticos también tenemos derecho a existir". La frase me hizo gracia, porque revela que todo carácter melodramático oculta un lado frívolo que equilibra las cosas en el día a día. En honor de ese muy divertido lado frívolo de m y de todos los frívolo-dramáticos (ejem) que poblamos la faz de la tierra, he cambiado la reseña que iba a poner sobre un libro que acabo de leer por este vídeo con el que siento una identificación tan poderosa que me entran ganas de pintarme todo de verde y echarme de cabeza a un estanque. Croac! (A los no frívolo-dramáticos no les hará ni pizca de gracia, supongo)



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martes, abril 08, 2008

noticias del mundo real
Paso las tardes en casa delante del ordenador. Lo habitual es que dedique las tres cuartas partes los dos tercios del tiempo al trabajo y el otro cuarto el otro tercio a esa nada inmensa que, bajo la luz de la pantalla, me atrapa de manera estúpida. Algo idiota seduciendo a un idiota aún mayor. Pese a ello consigo acabar cosas. Me sorprendo a mí mismo cuando repaso con todo el cuidado de que soy capaz algo que tengo definitivamente liquidado. No soy nada cuidadoso, funciono a latigazos, como si el motor de mis acciones estuviera calándose y pasándose de revoluciones alternativamente. Luego en clase les exijo a mis alumnos que sean todo lo contrario. En realidad sólo quiero gritarles, no seais como yo, es una puta mierda, pero después de decir éso sólo podría dejarlo, nadie se inmola ante los demás y luego hace como que no ha pasado nada. Si fuera más cuidadoso probablemente no diría la mitad de las cosas que digo ni haría las tres cuartas partes de las cosas que hago. Por pudor profesional dejaría de dar clase. Dejaría de hacer otras cosas que hago. Lo mejor sería ni salir de casa. Menos mal que soy el puto desastre andante.

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lunes, abril 07, 2008

un incierto período de transición (II)







un incierto período de transición






martes, abril 01, 2008

cosas que se desintegran
A medida que me hago más y más mayor (algunos días el proceso se dispara a una velocidad poco explicable, algunos meses el proceso se ralentiza y casi puede llegar a creerse que sí, que puede detenerse) me encuentro con una contradicción que he acordado declarar irresoluble: el mundo, que carece ya de todo misterio, me resulta, sin embargo, totalmente inexplicable. Cómo puede ser que un lugar sin misterio sea inexplicable. Echo de menos la simultaneidad de las dos cosas a la vez, la existencia de misterio y también las explicaciones. Y ya he asumido que no tendré ni lo uno ni lo otro. En una existencia que se puede equiparar geográficamente a una planicie desértica, el misterio garantizaría la expectativa ante lo que estaría por venir, las explicaciones servirían para descifrar el presente. Ni lo uno ni lo otro asoman por estos días y ya la primavera se agotó en su presentimiento. Yo que sé.

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lunes, marzo 31, 2008

cormac mccarthy, la carretera


Hay libros que llegan a casa y, sin que uno entienda muy bien el proceso, acaban sepultados por otros libros, terminando por ser los cimientos de alguna pila en equilibrio inestable en algún lugar del salón o del dormitorio. Un día, uno recuerda que tenía ese libro por casa (por lo general, tras llevar un par de semanas encallado en la lectura de alguna chorrada de moda) y, tras algunos minutos de angustia, lo rescata de la base de la columna. Después lo abre y se sumerge en él y, si le gusta, termina preguntándose por la estúpida lógica que le ha llevado a posponer su lectura en favor de cosas a las que la etiqueta "prescindible" sólo les hace un favor...

Toda esta introducción viene a cuento porque "la carretera" me ha encantado total y completamente, desde la primera hasta la última de sus páginas, sin bajones en ninguno de sus pasajes, sin interrupciones en su perfecto desarrollo narrativo. Lo que podría pasar por una simple ficción postapocalíptica más es, en realidad, un áspero viaje hacia un futuro probable de la mano de dos protagonistas a los que sólo sostiene, en su búsqueda de un destino algo menos malo, una dignidad extraña que viene siendo una especie de lujo o extravío en tiempos donde sólo se sobrevive a costa de renunciar a cualquier atisbo de humanidad. Un padre, un hijo, un carro de supermercado y las ruinas de la civilización occidental norteamericana. Un territorio cubierto de cenizas y de cadáveres. Carreteras abiertas en canal, ciudades enteras arrasadas, ríos de aguas negras y cielos permanentemente plomizos. Estos son los protagonistas de un libro que en otras manos sería una nadería prescindible, pero que en las de Cormac McCarthy sirven para construir una especie de epopeya en la que el fin del mundo funciona como eficaz telón de fondo para hablar de lo que es un ser humano con una hondura impensable a priori y eludiendo toda clase de discurso moralizante más o menos autosatisfecho de sí mismo. El ejemplar pulso narrativo alterna pasajes inmensos en los que sólo cabe la desolación total con latigazos de acción seca y desesperada en los que la supervivencia se convierte en una dolorosa forma de crueldad. El paisaje, convertido en un estado de ánimo terminal, se cuela por los poros de los protagonistas y nos llega tanto a través de las concisas descripciones como de las emociones que sacuden a los dos personajes principales. Toda su angustia nos concierne de una manera perturbadora. Sus interrogantes y su soledad, su impulso de huir sabiendo que no hay adonde ir, nos conmueven completamente. Tanto que, terminado el libro, uno se queda subido a él, más allá de sus páginas, en los instantes turbios previos al sueño en los que, en medio de la oscuridad de una habitación confortable, el mundo parece carecer de sentido y las personas que uno conoce, espectros lejanos condenados a desaparecer del mundo y de la memoria. Como uno mismo.

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domingo, marzo 30, 2008

sobre la pureza
Belén Gopegui, en una entrevista reciente:

La pureza produce escritores entomólogos que van por los hoteles encontrando citas, escriben con guantes de terciopelo, recitan lo que se lleva y huyen de lo mal visto. Creo que anula la inteligencia porque anula la dialéctica.



martes, marzo 25, 2008

implosión-reacción

- pregunta:

entón, se calqueira forma de acción é lexitimadora do sistema -xa que estará encadrada nas coordenadas deste e polo tanto servirá para dalo por bó-, e a no-acción supón de feito dar por bó ese sistema de contradicións e violencia que chamamos "sociedade" e que non estoupa polo seu peso de milagre, que nos queda aos occidentais "sobre-educados" que percebemos a violencia dunha forma diferente a "un comerciante do Rio de Janeiro, un cidadán israelí ou un habitante dunha villa miseria"?
willy | 03.24.08 - 9:37 pm |

- resposta:

Nada. O propio Marcuse conclúe o seu libro cunha cita de Walter Benjamin: "Só grazas a aqueles sen esperanza nos é dada a esperanza".
cossimo | 03.24.08 - 10:35 pm |

- coda:

Después de media vida tengo la impresión de no haber avanzado, a menos que se llame progreso a la resignación.
John Cheever, diarios



miércoles, marzo 19, 2008

beate klarsfeld
El sábado pasado en la 2 un reportaje sobre una activista alemana llamada Beate Klarsfeld. Hija de víctimas de un campo de concentración nazi, dedicó su vida, con la ayuda de su marido Serge -hijo a su vez de un oficial de la wermacht- a perseguir a los cargos intermedios del régimen que, tras la segunda guerra mundial, se instalaron cómodamente entre las ruinas de la Alemania post-Hitler. Frente al silencio cómplice de todo un país, Beate levantó la voz y se dedicó a señalar públicamente a todos aquellos que trataron de pasar desapercibidos con la aquiescencia de sus conciudadanos. La escena cumbre del documental muestra como, en el congreso de 1968 de la CDU -el partido conservador alemán-, está interviniendo el canciller alemán y ex-nazi Kiesinger: en medio de su discurso, Beate se levanta de su sitio, se acerca lentamente a él y le calza un hostión de campeonato en la cara. El gesto, la sonrisa calmada de Beate frente a la estupefacción del jerarca nazi aupado hasta la cancillería, se me quedaron grabados. A Beate la broma le costó un año de cárcel, tras el cual continuó con su caza particular. A Kiesinger le sustituyó en 1969 al frente del gobierno el líder de la SPD Willy Brandt tras romper la coalición CDU-SPD. El gesto de Beate parece hablarnos de otra época, menos miedosa pese a la oscuridad que quedaba a veinte años de distancia. Kiesinger, al hablar del incidente decía: "remover el pasado no tiene ningún sentido, lo que ahora reclama el país es olvido, amnesia para poder continuar adelante". Hay que dar más hostias. Muchas más.

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lunes, marzo 17, 2008

usos (más o menos) deliberadamente incorrectos de la palabra yo
- yo no miento demasiado
- yo no te voy a engañar
- yo siempre digo las cosas a la cara
- yo sé ponerme en tu lugar
- yo procuro ser responsable
- ese que miraba para otro lado no era yo
- yo sé lo que me digo
- yo tengo las cosas claras
- yo no soy un irresponsable
- yo no pierdo el tiempo hablando de mí
- yo escribo para mí mismo
- yo no creo que sea mejor que vosotros
- yo no pierdo el tiempo con tonterías



jueves, marzo 06, 2008

apología de las cosas que detesto
De toda la vida he tenido averiada esa cosa que llaman "intuición". Esa capacidad de analizar lo que ocurre a tu alrededor saltándose todos los pasos lógicos en fracciones de segundo. De toda la vida he tenido bajo sospecha mi propio sentido del gusto. Siempre que algo me ha entusiasmado instantáneamente en un momento dado ha resultado ser al final una puta mierda. Casi todo lo que me ha emocionado en distintas fases de mi vida no ha resistido una segunda lectura, una visión más profunda, una revisión a fondo, yo que sé, la erosión del tiempo, los embates de las dudas razonables, el cuestionamiento de los tipos que son más listos que yo. Una de mis esperanzas juveniles era que el tiempo iría reajustando esa maquinaria averiada de fabricar intuiciones. Pero mi sorpresa no hace sino aumentar con la edad. Cada vez soy peor, menos de fiar. Doy tumbos y lanzo opiniones que sé equivocadas al poco de emitirlas. Digo cosas de las que me arrepiento rápidamente. Emito juicios insostenibles sin pensármelo demasiado. Los cimientos que sostienen mis razonamientos son de mantequilla. El núcleo de mis creencias tiene la consistencia de una pompa de jabón. A causa de ello he acabado adquiriendo una relación afectuosa con todas las cosas que he amado inicialmente para terminar detestando a la postre. Me han hecho avergonzarme de mí mismo tantas veces que de la mano de ellas he aprendido a conocerme con mucha más honestidad de la que lo hubiera hecho de acertar de forma continua. Meter la pata millones de veces es lo más parecido a un triunfo. Me gusta pensar que a la larga sienta mejor. Me gusta pensar que sólo me engaño lo justo a mí mismo. Y también.

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martes, marzo 04, 2008

símiles cuasi-deportivos
Hubo una época en la cual los debates entre líderes políticos como el del pasado lunes se narraban en términos cercanos a los empleados en las crónicas de eventos deportivos. Sin embargo, a la vista de los -supuestos- debates celebrados hasta ahora, parece evidente que, si a algo se parecen estos espectáculos televisivos es al programa de lucha libre acrobática que se llama actualmente smack down. En dicho show, los protagonistas fingen zurrarse mientras sobreactúan de manera paródica. Juegan con el hecho de que el espectador sabe que todo es fingido, de que todo es una pantomima inmensa en la que, sin embargo, se arriesgan realmente en alguna de las enrevesadas acrobacias que realizan. Es decir, el interés no está en los supuestos golpes falsos que se reparten, sino en si fallarán en alguna de las acrobacias que realizan. El daño, por lo tanto, dificilmente surgirá de los puños del adversario sino de algún fallo de concentración en la realización de las coreografías.

Viendo a Rajoy y a Zapatero el otro día no paraba de pensar en los interminables combates que -por motivos que no vienen a cuento- presencié el verano pasado en la cadena televisiva cuatro. Mis favoritos, además del logorreico presentador Héctor del Mar, eran "El Enterrador" y "John Sena", cúlmenes de la atrofia hipermuscular por ingesta de anabolizantes y espectaculares danzarines capaces de saltos y volteretas totalmente imposibles. El Enterrador era, dentro del catálogo de luchadores, el personaje más carismático del programa. John Sena, eterno aspirante a alguno de los miles de títulos que ofrece el campeonato -todos los luchadores son reyes de alguna disciplina de nombre enrevesado- era una especie de demonio de Tasmania permanentemente enfurecido, un manojo de músculos en estado de máxima ansiedad. Cada cuál establecerá los paralelismos que crea convenientes, pero lo más interesante es que el espectador sabe desde el principio que, siendo todo fingido y los golpes deliberadamente falsos -Jesús García Requena diría que todos "fingen que fingen"-, existe un núcleo de verdad en el show, un centro irreductible de riesgo real que sobrevuela todo el tiempo las peleas impregnando de una especie de incertidumbre de fondo lo que debería ser un mecanismo de relojería.

A lo que quería ir. Los debates entre Rajoy y Zp beben de este sentido del espectáculo. No se golpean de veras con las cosas que duelen, no se pasan por la cara los males realmente hirientes que sostienen el sistema y que, en última instancia erosionarían irreversiblemente los papeles de ambos cuestionando sus posiciones. Al contrario, los golpes son medidos, coreografiados. Fingen que fingen que se enfadan, que se irritan o que se divierten. El golpe real, en todo este entramado en el que todo está calculado de forma obsesiva y paranoica sólo puede proceder de que alguno de ellos resbale y se de un golpe considerable ante el público que contempla el show. Los espectadores morbosos -como yo- estuvimos aguardando con paciencia el resbalón, el tortazo de veras que introdujera de alguna manera la dimensión de lo real en este monólogo a dos voces. En vano. El Enterrador y John Sena son dos simples aficionados. Que se pongan los vídeos de estos debates y que aprendan. Estos sí que saben.

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sábado, marzo 01, 2008

de la serie "ídolos adolescentes de comienzo de siglo"

david belle





travis pastrana







dazed and confused

Así es cómo funciona actualmente la oposición entre la izquierda y la derecha: la nueva izquierda de tercera vía representa los intereses del capital como tal, en su totalidad (esto es, con relativa independencia de sus condiciones particulares), mientras que la derecha actual, por lo general, defiende los intereses de un estrato concreto del capital frente a otros sectores: es por esto, que, paradójicamente, para obtener la mayoría, necesita aumentar su base electoral apelando directamente también a partes escogidas de la clase trabajadora.
[...]
Si la "post-política" actual es un pragmatismo político sin principios, entonces la reacción predominante de la izquierda puede ser acertadamente denominada "oportunismo con principios": uno simplemente continúa con las viejas fórmulas (defensa del bienestar, etc.) y las llama "principios" ahorrándose el análisis detallado de cómo ha cambiado la situación, y conservando así su posición de Buena Persona. La estupidez inherente de la izquierda "con principios" se puede ver claramente en su crítica habitual de cualquier análisis que proponga una visión más compleja de la situación, renunciando a cualquier forma simple sobre cómo actuar: "no hay una postura clara en su teoría" (y esto viene de gente sin postura alguna excepto su "oportunismo con principios"). Frente a tal postura, se debería tener el valor de afirmar que en una situación como la actual la única manera de permanecer abierto a una oportunidad revolucionaria es renunciar a las llamadas simplistas a la acción directa que necesariamente nos involucra en una actividad en la que las cosas cambian para que la totalidad siga igual.
[...]
La única manera de colocar los cimientos de un cambio radical verdadero es apartarse de la compulsión de actuar, "no hacer nada", haciendo así espacio para un tipo de actividad diferente.

Slavoj Zizek, Irak. La tetera prestada.

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miércoles, febrero 27, 2008

debates entre robots
Vale. No queremos que gane Rajoy. El punto de partida está bastante claro. El problema es que a partir de ahí, qué, qué hacemos. La cosa política da la impresión de ser un bloque de hormigón, sólido y denso hasta extremos insoportables. Nuestro voto, semeja una especie de rascazo que podemos hacer sobre la superficie del bloque: una acción que con suerte nos dejará una uña rota y poco más. La política debería ser algo un poco más fluido, algo menos predeterminado, algo un poco más a salvo de la predecibilidad que las encuestas auguran. Dos bloques de hormigón colisionando. El lunes vi el supuesto debate entre las cabezas visibles de cada parte. Cemento armado en la pantalla del televisor. Monólogos cruzados. La política no puede cristalizar en este intercambio en el que no se intercambia nada. En esta disputa en la que una parte está furibunda porque considera que el poder es su lugar natural y quiere recuperarlo como sea. Esa parte da miedo de veras. Si uno se fijaba podía ver por el estudio las largas sombras de un pasado no tan remoto mientras el candidato furibundo inyectaba "¿a quien le interesan las cosas del pasado? a mí me interesa el futuro". Es fácil que el pasado no te interese cuando eres un beneficiario directo de él. Vale. No queremos que gane Rajoy. Etc.

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sábado, febrero 23, 2008

clasificación provisional de los días de la semana

1) El miércoles fuimos a ver a apenino a la sala ensalle. Ambiente recogido, casi íntimo, para un concierto en el que su cancionero se dividió a partes iguales entre la melancolía sofisticada de su pop electrónico y la intensidad más descarnada de las piezas tocadas a pelo con el ukelele. Tan emocionante que volvimos a casa esperando ver chicos con camisetas a rayas en los bordes de la autopista, bailarinas chinas en los semáforos de la avenida del aeropuerto y flechas que se tuercen al contraluz con la luna llena. [Medalla de oro]

2) El lunes fuimos a ver a domenico+2, concierto inaugural de sinsal 6.0 estación de invierno. No sé muy bien que decir, excepto que lo pasé tan bien que aún me cuesta creerlo. Tres cuartas partes del encanto del concierto fueron las canciones del grupo, a las que supongo enmarcadas en una especie de corriente musical que busca inscribir la música brasileña en las coordenadas de la contemporaneidad, pero la cuarta parte responsable del torbellino de emociones que nos embargó tenía que ver con los propios músicos y con su actitud en el escenario. Una ceremonia profana de exultante celebración de la vida, un magma de hedonismo festivo que nos caló hondo durante las dos horas de concierto, recordándonos que a veces la música es superior a cualquier otra experiencia que podamos vivir. [Medalla de plata]

3) El viernes c inauguró en el espacio anexo del MARCO una exposición centrada en su intervención site especific en la fachada del Instituto Cervantes de Pekín, "próspera", ligada a otra intervención posterior en la fachada del propio MARCO, enfocadas ambas, como gran parte de su obra última, a una reflexión sobre el espacio público, los usos que se hacen de él y las fuerzas en tensión que compiten para apropiárselo. Estuve haciendo algunas fotos y, debido a ello, apenas pude fijarme en la exposición (argh). Luego fuimos a cenar y nos reímos considerablemente. [Medalla de bronce]

4) Y hoy iremos a Santiago a ver a Michael Gira y a (r). A lo mejor tengo que rehacer la clasificación porque de momento ya sólo me falta dar el diploma olímpico y posiblemente casi que como que no. La mayor parte de las semanas del año transcurren todas iguales, sin apenas nada destacable que contar. Pero en otras los días parecen no llegar a nada. Adaptación.



martes, febrero 19, 2008

perspectivas
Parece estar poniéndose de moda el sabotear actos políticos en las universidades. En los tres casos que conozco hasta la fecha, me sorprende, por encima de todo, las justificaciones que en varios foros de internet se pueden leer acerca de tales acciones. Tales justificaciones comienzan realizando una ligera crítica del acto en cuestión -generalmente porque le hacen un favor a los agredidos- para terminar diciendo algo así como que "se lo merecen por ser unos fascistas que vienen a la universidad a provocar". Mi asombro, en general, alcanza dimensiones mayúsculas ante esta clase de razonamientos que siempre terminan presentando como algo digno de ser elogiado el reventar una conferencia, una charla o un mitin. Detrás de tales acciones se oculta una lógica simplemente abominable que comienza convirtiendo al adversario en enemigo y al enemigo en una "cosa" que no tiene derecho ni a hablar ante sus propios seguidores. Así, uno puede insultar y amenazar con libertad en estas circunstancias , pues "las cosas" a las que se dirige la agresión están despojadas de su dignidad básica como seres humanos, no merecen ni el respeto básico de poder hablar ante un auditorio.

Los fascistillas "luchadores" que protagonizan estas algaradas pasan por "radicales" ante sus afines, pasan por ser tipos con un alto grado de conciencia social y política y, en el colmo del delirio incluso para algunos de sus seguidores devienen en una especie de mártires, en una suerte de luchadores ejemplares por la libertad de cuyo sacrificio ante las fuerzas represoras sólo cabe estar orgullosos.

Curiosamente sólo hay algo tan repugnante como sus acciones: el aprovechamiento que de ellas hacen los agredidos para lanzar una descalificación global de todos sus rivales políticos y presentarse como mártires de la libertad y de la defensa de la sociedad democrática. Y eso los equipara de una manera tan perfecta que, realmente, al ver a unos y a otros en cualquiera de los vídeos que andan por internet sólo pienso en decirles a todos ellos: "que se besen, que se besen, que se besen".

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